sábado, 31 de marzo de 2012

La lucecita en el cine

Anoche, después de mucha insistencia por parte de varios amigos, fui a ver "Extraterrestre", de Nacho Vigalondo. Llegué a la sala diez minutos antes de que comenzase la película y sólo había un espectador, que aprovechaba esos minutos para leer una novela. Poco antes de que apagasen las luces, el señor se levantó y se dirigió a la puerta de salida, pero finalmente dio media vuelta, observó las butacas vacías y eligió una cerca del lateral izquierdo.

A mitad de la película, al hombre le dio un pequeño ataque de tos y varios de los espectadores se giraron para ver si se encontraba bien (fue intenso, aunque no ruidoso). Incluso una chica que estaba sentada cerca le preguntó por su estado. El hombre respondió dando las gracias y asegurando que estaba bien.

Fue entonces cuando me di cuenta de que no había dejado de leer la novela que llevaba, sino que había encendido una pequeña luz de lectura y se había olvidado de la película. En la zona donde se sentó finalmente no molestaba a nadie con la luz y nadie le molestó para que siguiese con su novela hasta que finalizó la película. Como en otras ocasiones, me quedé con ganas de saber qué estaba leyendo...