Tengo un sobrino de nueve años. Me hace preguntas constantemente: ¿por qué hay un país que se llama Ecuador como la línea del Ecuador?, ¿por qué los ingleses no tienen euros?, ¿eran bonitas las pesetas?, ¿el papel de aluminio se puede reciclar?, ¿por qué escuchas esa música? En fin, ese tipo de cosas.
Hoy he ido a verle y estaba enfadado. Muy enfadado. Él solo le ha empezado a dar vueltas a la idea de que por qué tenía que fiarse del doblaje de su película favorita (añadan aquí cualquier título de la factoría Disney). Quizá le estuviesen engañando. Todo eso ha sido antes de que yo llegase; después había intentando ver la película en versión original, pero su inglés no da para tanto y se ha desesperado.
Le he explicado que el doblaje lo hacían profesionales y que en ningún momento pretendían cambiar ni el argumento ni el sentido de la película original. "¿Cómo lo sabes?", ha sido su respuesta. Por supuesto, su madre había huido ya de la sala. Entonces, he empezado a pensar... Aquella película japonesa que vi hace un par de semanas... Con un par de cambios en los subtítulos hubiese podido pasar por una comedia romántica. O por una divagación sobre las costumbres de apareamiento del esturión. Por cualquier cosa, en realidad. ¿Por qué siempre acabaré haciéndome las mismas preguntas que un niño de nueve años?
Entonces, entre risas, se me ha escapado: "chico, los filólogos somos necesarios. Que parece que no, pero sí". La otra opción hubiese sido hablarle del salto de fe, pero tenía más hambre que ganas de hablarle a un chaval de nueve años sobre Kierkegaard.
martes, 28 de junio de 2011
domingo, 26 de junio de 2011
Libros a la mitad
En los trenes, de camino a cualquier sitio, aunque normalmente al mismo de cada día, uno se entera, aunque no quiera, de pequeñas historias que se cuentan entre sí otros pasajeros. Como, por ejemplo, la del chicho que era incapaz de acabar de leer cualquier libro. "Me da pena acabarlos", decía. Uno, claro, no puede dejar de prestar atención a una afirmación como ésa. Luego, a medida que avanzaba la conversación, todo tenía sus matices y el chico sí que acababa de leer los libros, aunque los guardaba durante una temporada casi acabados para después reemprender la lectura.
A mí, la verdad, no es algo que me haya pasado nunca, aunque sí que es cierto que las últimas páginas de algunas novelas las he leído con toda la calma de la que fui capaz. Hace muchos años de eso, porque hace ya algunos lustros que descubrí el placer de la relectura. Quizá parezca una tontería, pero la primera vez que releí una novela me dio la impresión de haber descubierto el fuego.
A mí, la verdad, no es algo que me haya pasado nunca, aunque sí que es cierto que las últimas páginas de algunas novelas las he leído con toda la calma de la que fui capaz. Hace muchos años de eso, porque hace ya algunos lustros que descubrí el placer de la relectura. Quizá parezca una tontería, pero la primera vez que releí una novela me dio la impresión de haber descubierto el fuego.
sábado, 18 de junio de 2011
Dos cervezas lo arreglan todo
Pasó anoche como puede pasar cualquier otro día. Fue en un bar de una ciudad como pudo haber sido en cualquier otra. Un chico y una chica tratan de entenderse en inglés; a ambos les cuesta un poco. Lo hablan con cierta fluidez, pero se nota que no son capaces de expresarse tal como querrían. Se ve en sus caras mientras hablan. Uno pregunta, la otra responde, hay un silencio y se miran de forma extraña, como si uno no hubiese preguntado exactamente aquello que quería y la otra no hubiese podido responder con la profunidad que hubiese deseado.
Cae la primera cerveza y allí siguen, con silencios incómodos. Empiezan a mirar a su alrededor cuando llega la segunda cerveza. Cuando las copas ya están a medias, ella parece cansada y dice algo en portugués. Él sonríe y contesta en español. La conversación toma velocidad y su mesa se llena de risas y de complicidad. Entonces, Guatemala y Portugal ya no parecen tener un océano en medio. Ya no tienen que hacer transbordo en otro lugar para llegar a esa parada final de la comunicación.
Menos mal, pienso, porque fui yo quien hice las presentaciones. Seguramente las cervezas no tuvieron nada que ver, pero no me pareció un mal título...
Cae la primera cerveza y allí siguen, con silencios incómodos. Empiezan a mirar a su alrededor cuando llega la segunda cerveza. Cuando las copas ya están a medias, ella parece cansada y dice algo en portugués. Él sonríe y contesta en español. La conversación toma velocidad y su mesa se llena de risas y de complicidad. Entonces, Guatemala y Portugal ya no parecen tener un océano en medio. Ya no tienen que hacer transbordo en otro lugar para llegar a esa parada final de la comunicación.
Menos mal, pienso, porque fui yo quien hice las presentaciones. Seguramente las cervezas no tuvieron nada que ver, pero no me pareció un mal título...
domingo, 5 de junio de 2011
Aquí unos amigos
Hoy quería escribir sobre todos vosotros, sobre los que visitáis el foro y participáis. O debatís y compartís en facebook. O en twitter. Quería agradecer todas esas discusiones, anécdotas y dudas que hacéis llegar a los demás integrantes. La mayor parte de las veces, sin saber muy bien quién está al otro lado leyendo vuestro comentario o pensando una respuesta. Por eso me gustaría aprovechar este pequeño espacio e invitaros a dar un paseo por la sección de presentaciones del foro, donde cada persona se presenta como mejor le parece. Por conocernos un poquito más. Por seguir conociéndonos. Por seguir creciendo, hablando, debatiendo y compartiendo. Nosotros, por nuestra parte, seguimos trabajando para poder ofreceros mejores formas de compartir. Esperamos que en unas semanas podamos enseñaros estas novedades. De momento, aquí os invitamos a que nos conozcamos un poco más:
Visita el foro de presentaciones.
Visita el foro de presentaciones.
lunes, 30 de mayo de 2011
La creatividad a la hora de insultar
El sábado por la tarde, con temperatura agradable, abrí las puertas del balcón para leer un rato mientras entraba un poco de aire fresco en la sala. Al rato, gritos en los bares de las cercanías. El fútbol, claro. Oí a la vecina de al lado gritar. Una señora de unos 50 años a la que nunca había oído una palabra más alta que otra. No entendía muy bien lo que decía, pero gritaba muy fuerte. “Cagüentó, cagüentó” o algo parecido (creo que decía eso). Al rato, gritó gol hasta quedarse sin aliento. Desde ese momento, lanzó toda clase de improperios contra el árbitro, los jugadores rivales, el entrenador del otro equipo y contra cualquier elemento que pudiese molestarle. Algunas expresiones no las había oído en toda mi vida, así que dejé las puertas del balcón abiertas y cerré el libro.
En diez minutos: soplagaitas, endemoniao, inglechute, futbolista de chichinabo, pasteloso, caralbóndiga, chuloplaya/chulopiscina, sangre de horchata, vacileras, pichacorta, pitoflojo (creo que al árbitro), zorrero, cagóoooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooon (lo dijo así, de verdad). Todo eso, además de los insultos clásicos, claro, que no reproduzco aquí y que todo el mundo conoce.
Poco a poco se va calmando; su equipo parece que tiene el control del partido. Sin embargo, algo pasa: cegato, tuercebotas, la madre que no quiso verte, caraputero. Vuelve a insistir con lo de inglechute (esta vez, del carajo).
Al final, parece que se vuelve a calmar poco a poco y los improperios se van espaciando cada vez más. Me quedo con uno aislado: chorronero. ¿Chorronero? Ah, tampoco voy a reproducir lo que le haría en determinado contexto a algunos jugadores de su equipo. Por si hay niños leyendo, más que nada.
Seguro que se me escapa algún insulto. Y otros que no fui capaz de entender. Y otros que seguro que entendí mal. Su creatividad también le llevó a cerrar la noche con unos versos:
Toma, toma y toma,
la copa pa Barcelona.
(repetir 17 veces)
El vecino de enfrente, hincha del Real Madrid por lo que he podido ver estos años, se lo pasó en grande con la señora.
En diez minutos: soplagaitas, endemoniao, inglechute, futbolista de chichinabo, pasteloso, caralbóndiga, chuloplaya/chulopiscina, sangre de horchata, vacileras, pichacorta, pitoflojo (creo que al árbitro), zorrero, cagóoooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooon (lo dijo así, de verdad). Todo eso, además de los insultos clásicos, claro, que no reproduzco aquí y que todo el mundo conoce.
Poco a poco se va calmando; su equipo parece que tiene el control del partido. Sin embargo, algo pasa: cegato, tuercebotas, la madre que no quiso verte, caraputero. Vuelve a insistir con lo de inglechute (esta vez, del carajo).
Al final, parece que se vuelve a calmar poco a poco y los improperios se van espaciando cada vez más. Me quedo con uno aislado: chorronero. ¿Chorronero? Ah, tampoco voy a reproducir lo que le haría en determinado contexto a algunos jugadores de su equipo. Por si hay niños leyendo, más que nada.
Seguro que se me escapa algún insulto. Y otros que no fui capaz de entender. Y otros que seguro que entendí mal. Su creatividad también le llevó a cerrar la noche con unos versos:
Toma, toma y toma,
la copa pa Barcelona.
(repetir 17 veces)
El vecino de enfrente, hincha del Real Madrid por lo que he podido ver estos años, se lo pasó en grande con la señora.
jueves, 12 de mayo de 2011
¿Qué es un carvajo?
Ocho de la mañana de un jueves cualquiera. Tren de cercanías lleno de gente. Dormito de pie, agarrado a la barra que recorre todo el vagón. Se abren las puertas en una parada cualquiera y sube una cara conocida que se acerca y me saluda. "¿Te acuerdas de mí?", me pregunta. No consigo salir de mi letargo, pero poco a poco voy recordando... "Fuimos compañeros en EGB, en la clase de la señorita Ana". La señorita Ana vuelve a mi cabeza de repente. La señorita Ana... "Claro, claro, ahora me acuerdo", le digo mientras sigo pensando. Seguimos con los habituales qué tal todo, dónde vives, tienes hijos y otras cosas de la edad. Hasta que me pregunta "y qué, ¿fuiste a la universidad? ¿Qué estudiaste?". Por un momento me acuerdo de este blog y sonrío: "Filología". Espero su respuesta y llega de inmediato: "Claro, ¿qué otra cosa podías estudiar, verdad?".
Miro hacia otro lado y no sé muy bien qué pensar. Me acuerdo de muchas de las historias que habéis compartido aquí, en facebook o en el foro y no sé muy bien hacia dónde me lleva la conversación hasta que añade una anécdota que yo no recordaba.
Estaríamos en tercero o cuarto de EGB y nos llevaron de excursión. La señorita Ana nos preguntó qué era lo que teníamos delante en un punto del recorrido y yo, al parecer, respondí que aquello era un carvajo. Me dijo que muy bien y esa persona que tengo delante en el tren lo recuerda desde entonces. Y yo, en cambio, tengo que preguntarle qué es un carvajo, porque si alguna vez lo supe, se me olvidó hasta ese momento. Entonces me sonríe y me dice que lo busque y se lo diga la próxima vez que nos veamos.
Cuando se baja del tren la mañana del jueves ya era una buena mañana.
Miro hacia otro lado y no sé muy bien qué pensar. Me acuerdo de muchas de las historias que habéis compartido aquí, en facebook o en el foro y no sé muy bien hacia dónde me lleva la conversación hasta que añade una anécdota que yo no recordaba.
Estaríamos en tercero o cuarto de EGB y nos llevaron de excursión. La señorita Ana nos preguntó qué era lo que teníamos delante en un punto del recorrido y yo, al parecer, respondí que aquello era un carvajo. Me dijo que muy bien y esa persona que tengo delante en el tren lo recuerda desde entonces. Y yo, en cambio, tengo que preguntarle qué es un carvajo, porque si alguna vez lo supe, se me olvidó hasta ese momento. Entonces me sonríe y me dice que lo busque y se lo diga la próxima vez que nos veamos.
Cuando se baja del tren la mañana del jueves ya era una buena mañana.
martes, 3 de mayo de 2011
Jornada sobre Calidad de Revistas de Ciencias Sociales (CRECS 2011)
Hoy he asistido a la "Jornada sobre Calidad de Revistas de Ciencias Sociales (CRECS 2011)", donde se ha hablado sobre el estado actual y la evolución de las revistas de Ciencias Sociales y Humanidades. Revistas que publican artículos de investigación o revisiones de la bibliografía de cualquier tema relacionado con su especialidad. Para muchos profesores de universidad, incluidos los de Filología, es imprescindible publicar en este tipo de revistas, pues eso les ayuda en gran medida a conseguir méritos académicos.
No sé cómo será ahora, pero no recuerdo ni una sola mención a este tipo de publicaciones durante los años de carrera; ningún profesor nos explicó en qué consistía la publicación de un artículo en una revista. En la entrada de este mismo blog (perdonad que nos autocitemos) "El Social Sciences Citation Index" ya hablábamos de las revistas más representativas sobre Filología en España, pero hay muchas más.
Pensé que era una impresión mía, pero tras hablar con algunos antiguos compañeros de carrera sus recuerdos al respecto eran iguales a los míos. ¿Pasaba sólo en mi facultad o era (o es) algo generalizado? Si es así, me parece grave que no se informe a los alumnos sobre este tipo de publicación.
No sé cómo será ahora, pero no recuerdo ni una sola mención a este tipo de publicaciones durante los años de carrera; ningún profesor nos explicó en qué consistía la publicación de un artículo en una revista. En la entrada de este mismo blog (perdonad que nos autocitemos) "El Social Sciences Citation Index" ya hablábamos de las revistas más representativas sobre Filología en España, pero hay muchas más.
Pensé que era una impresión mía, pero tras hablar con algunos antiguos compañeros de carrera sus recuerdos al respecto eran iguales a los míos. ¿Pasaba sólo en mi facultad o era (o es) algo generalizado? Si es así, me parece grave que no se informe a los alumnos sobre este tipo de publicación.
lunes, 25 de abril de 2011
¿Por qué estudiar filología?
Mi prima tiene 16 años y quiere estudiar Filología Inglesa. Su hermano, que ya está en la universidad estudiando Ingeniería Civil, le dice que se lo piense. Sus padres; que haga lo que quiera. Yo, cuando me preguntó, le contesté que me parecía fantástico si era lo que ella quería. Hasta aquí, la historia viene siendo más o menos normal, pero veamos la respuesta de sus profesores en el instituto:
-Su profesor de inglés le dice que estudie cualquier otra cosa; que hoy en día no se va a ningún sitio con la filología.
-Su profesora de literatura española le pide paciencia, que lo piense detenidamente, ya que muchas veces los alumnos se dan cuenta de que, al final, no quieren estudiar filología. Y, entonces, ya es demasiado tarde. Que hay otras alternativas con más salidas laborales.
-Su profesora de latín le contestó: "¿Filología? Mírame a mí, que seguí mi vocación y ahora tengo que estar aquí".
A mí, la verdad, me sorprendieron estas respuestas, sobre todo porque otros profesores, de las asignaturas de ciencias, la animaron a estudiar lo que realmente le gustase. Como yo no soy profesor y hace ya algunos años que abandoné el insitituo, no sé si esto fue simplemente casualidad o realmente hay una tendencia de desánimo entre el profesorado de lengua y literatura. Me gustaría inclinarme, claro, por la primera posibilidad.
-Su profesor de inglés le dice que estudie cualquier otra cosa; que hoy en día no se va a ningún sitio con la filología.
-Su profesora de literatura española le pide paciencia, que lo piense detenidamente, ya que muchas veces los alumnos se dan cuenta de que, al final, no quieren estudiar filología. Y, entonces, ya es demasiado tarde. Que hay otras alternativas con más salidas laborales.
-Su profesora de latín le contestó: "¿Filología? Mírame a mí, que seguí mi vocación y ahora tengo que estar aquí".
A mí, la verdad, me sorprendieron estas respuestas, sobre todo porque otros profesores, de las asignaturas de ciencias, la animaron a estudiar lo que realmente le gustase. Como yo no soy profesor y hace ya algunos años que abandoné el insitituo, no sé si esto fue simplemente casualidad o realmente hay una tendencia de desánimo entre el profesorado de lengua y literatura. Me gustaría inclinarme, claro, por la primera posibilidad.
sábado, 16 de abril de 2011
Optimismo y prepotencia
Tengo muchos amigos futboleros (por no decir todos o la gran mayoría). Unos son aficionados del Barcelona, otros del Real Madrid. Alguno del Atlético de Madrid. Los menos, del Espanyol de Barcelona. Como muchos de vosotros sabréis (las radios, las televisiones y los diarios se están encargando de ello), habrá cuatro enfrentamientos directos entre Real Madrid y Barcelona en menos de veinte días. Lo nunca visto, dicen.
He estado presente en varias discusiones (algunas acaloradas) sobre el resultado final de cada uno de los partidos. Si el seguidor del equipo X dice que cree que su equipo va a ganar, el seguidor del equipo Y le dice que es un prepotente. Si ese mismo dice que su equipo va a perder, el otro le responde que odia su falsa modestia.
En fin, que ayer un diálogo que parecía sensato acabó siendo una discusión sobre la diferencia entre optimismo y prepotencia. ¿Es prepotencia decir que tu equipo va a ganar o que así lo crees? ¿O es sólo optimismo? ¿Depende del tono? ¿O depende del interlocutor?
He estado presente en varias discusiones (algunas acaloradas) sobre el resultado final de cada uno de los partidos. Si el seguidor del equipo X dice que cree que su equipo va a ganar, el seguidor del equipo Y le dice que es un prepotente. Si ese mismo dice que su equipo va a perder, el otro le responde que odia su falsa modestia.
En fin, que ayer un diálogo que parecía sensato acabó siendo una discusión sobre la diferencia entre optimismo y prepotencia. ¿Es prepotencia decir que tu equipo va a ganar o que así lo crees? ¿O es sólo optimismo? ¿Depende del tono? ¿O depende del interlocutor?
sábado, 9 de abril de 2011
No anduve
Todavía hay personas que me miran con desconfianza cuando les digo qué estudié en la universidad. "¿Pero todavía queda gente de letras?", me preguntaron anoche. Yo trato de sonreír y pensar en cualquier otro tema, pero a veces insisten. "¿Y allí qué os enseñan?"; pero yo ya estoy en otra conversación. "¿Para qué servirán las letras?", se oye de fondo. Lo intento, de verdad que lo intento, pero: "¿Que para qué sirven las letras?"... Cuando voy a intervenir, se me adelantan:
-Para que todo el mundo pueda preguntar estupideces de vez en cuando.
El otro se ofende y masculla algo ininteligible. Pasado un buen rato, hay una pequeña discusión al otro lado de la mesa, en la que la misma persona está involucrada. Se dirige a mí con sorna:
-A ver, el de letras, el filólogo; que dice ésta que no se puede decir "andé", que lo correcto es "anduve".
-Aunque "andé" está muy extendido, lo correcto sería "anduve".
Tras un momento en silencio, responde que eso es una chorrada y que no tenemos ni idea. Así, tal cual. No le discuto la segunda parte, que conste, pero dejadme que transcriba literalmente la frase que zanjó la discusión:
-Pues que sepáis que yo lo digo como me sale de los cojones. A ver si esos años que te pasaste en el bar te dan derecho a corregir nada.
De todas las respuestas que se me ocurrieron en ese momento, sólo pude usar una.
-Para que todo el mundo pueda preguntar estupideces de vez en cuando.
El otro se ofende y masculla algo ininteligible. Pasado un buen rato, hay una pequeña discusión al otro lado de la mesa, en la que la misma persona está involucrada. Se dirige a mí con sorna:
-A ver, el de letras, el filólogo; que dice ésta que no se puede decir "andé", que lo correcto es "anduve".
-Aunque "andé" está muy extendido, lo correcto sería "anduve".
Tras un momento en silencio, responde que eso es una chorrada y que no tenemos ni idea. Así, tal cual. No le discuto la segunda parte, que conste, pero dejadme que transcriba literalmente la frase que zanjó la discusión:
-Pues que sepáis que yo lo digo como me sale de los cojones. A ver si esos años que te pasaste en el bar te dan derecho a corregir nada.
De todas las respuestas que se me ocurrieron en ese momento, sólo pude usar una.
lunes, 4 de abril de 2011
Liverpool
Estoy en la estación de tren de Liverpool con varios amigos. Me asomo a la ventanilla de billetes, mientras una señora me mira con cierta desconfianza desde dentro.
-I would like to buy four tickets to Manchester Central, please.
-XXXXXX?
-Eeeeer... Sorry?
-XXXXXX?
Sigo sin entender qué me pregunta. Busco con la mirada a mis amigos, pero están despistados (o haciéndose los despistados), no sé si riéndose de mí o de cualquier otra cosa. Lo intento de nuevo.
-Sorry, could you repeat it more slowly?
-XXXXXX?
-¡Diantre!
-Sorry?
Sí, eso sí que lo he entendido. En fin, algo es algo. Le digo que espere un momento y llamo a mis amigos. Todos han (hemos) estudiado inglés desde pequeños, pero no hay manera de entender qué nos está preguntando. Nuestro nerviosismo crece; la hora de salida del tren se acerca. La señora, con cara de pocos amigos, coge un papel en blanco y un bolígrafo y escribe: "One way or round trip?"
Los cuatro nos miramos. Uno murmura "si estaba preguntado eso me corto los cojones"... Pero sabe que, seguramente, perdería la apuesta.
Una vez en el tren, hablamos sobre qué ha ocurrido unos minutos antes. Uno opina que la culpa es de los ingleses, que no entienden que pueden repetir lo que dicen de forma más pausada y que sistemáticamente lo repiten exactamente igual que la primera vez. El otro dice que no, que la culpa es del sistema educativo español, que es un desastre en cuanto a los idiomas. Otro que la culpa es nuestra, que deberíamos haber estudiado más inglés, haber visto las películas en versión original, no inventarnos las letras de las canciones y habernos ido de Erasmus cuando tuvimos oportunidad. Yo miro por la ventana y pienso qué pensará de este tema quien lea esta entrada del blog.
Bonita ciudad, Liverpool.
Una vez en el tren, hablamos sobre qué ha ocurrido unos minutos antes. Uno opina que la culpa es de los ingleses, que no entienden que pueden repetir lo que dicen de forma más pausada y que sistemáticamente lo repiten exactamente igual que la primera vez. El otro dice que no, que la culpa es del sistema educativo español, que es un desastre en cuanto a los idiomas. Otro que la culpa es nuestra, que deberíamos haber estudiado más inglés, haber visto las películas en versión original, no inventarnos las letras de las canciones y habernos ido de Erasmus cuando tuvimos oportunidad. Yo miro por la ventana y pienso qué pensará de este tema quien lea esta entrada del blog.
Bonita ciudad, Liverpool.
lunes, 28 de marzo de 2011
Briefing
Esta mañana he estado en una reunión importante (eso dicen). En un meeting, según la directora de mercadotecnia. Perdón, de marketing. Lo primero que nos ha pedido ha sido un brainstorming. ¿O es una brainstorming? "Lo importante, al final, es el claim, no os olvidéis", ha seguido diciendo. "Hay que acertar y conseguir un display atractivo. Es esencial". Tomo nota. "Lo importante del branding, al fin y al cabo, es que la gente lo recuerde, sobre todo nuestro target". Sigo escribiendo; "recordar branding". "Quizá no nos quede más remedio que recurrir al típico mailing, pero eso nunca falla. Y un poco de merchandising, claro. Con buena presencia, de ahí que sea importante el packaging. Pero cuidado, no hay que saltarse a la torera el budget, que para algo está". Alguien interviene. "¿Y un spot donde lo importante sea el teasing?". La directora se lo piensa. "No, demasiado caro". Sigo apuntando.
Salgo de la reunión mirando mis notas. La última línea dice a gritos: "Preparar un briefing para el jueves". Ando un poco perdido, así que quizá tenga que hacer un training. Cualquier cosa para que se venda el nuevo libro de la editorial: La importancia de la lengua española en el comercio internacional.
Salgo de la reunión mirando mis notas. La última línea dice a gritos: "Preparar un briefing para el jueves". Ando un poco perdido, así que quizá tenga que hacer un training. Cualquier cosa para que se venda el nuevo libro de la editorial: La importancia de la lengua española en el comercio internacional.
martes, 22 de marzo de 2011
Sinfonier
chifonier
(Del fr. chiffonnier).
.
Ojalá fuese la primera palabra con la que me pasa algo parecido, pero no es así... En fin, ¿qué le vamos a hacer? Es lo bueno de interesarse por estos temas, que uno siempre aprende algo nuevo. Al menos, ya no me pondré nervioso al escuchar "sinfonier" porque automáticamente pensaré en "chifonier". Este... No sé qué me pone más nervioso, ahora que lo pienso.
jueves, 17 de marzo de 2011
Porque nos gusta la literatura
Por eso, y por muchos otros motivos, tenéis en el foro un apartado exclusivo para poder compartir cualquier tema relacionado con la literatura. Podéis abrir nuevos temas, comentar los que ya están abiertos y, en fin, dar vuestra opinión, que será, sin duda, bien recibida. Podéis entrar a echar un vistazo desde aquí: FORO DE LITERATURA.
Aprovecho también para recordar que tenemos en marcha un sorteo de un lote de libros. Si os queréis apuntar, podéis hacerlo desde aquí: APÚNTATE AL SORTEO.
sábado, 12 de marzo de 2011
Tsunamis y maremotos
La primera vez que escuché la palabra tsunami fue hace muchos años, mientras veía una de mis series favoritas de la infancia. En el capítulo 19 (lo he buscado, no es que me acuerde) de "Conan, el niño del futuro" (未来少年コナン) se producía una ola gigante, a la que llamaban ya, en la versión doblada, tsunami. La serie, de la que podemos hablar otro rato, estaba dirigida por Hayao Miyazaki y data de 1978. En ese capítulo 19, el protagonista se encontraba en una playa y, de repente, el agua comenzaba a retroceder, ante la cara de miedo de varios personajes. Yo, claro, no entendía nada, pero después llegó la ola. Durante algún tiempo estuve impresionado con aquella escena y la palabra tsunami me daba escalofríos, pero siempre me pareció algo más relacionado con la ficción; un invento japonés como podría ser Godzilla. Pero no, no era un invento.Cuando hay una catástrofe como la de Japón, muchas veces los medios de comunicación se dejan llevar por las prisas, al igual que muchos lectores críticos. Lo que me gustaría decir es que, en mi opinión, y como bien se han encargado de recordar ya en el foro (AQUÍ), no es lo mismo un "maremoto" que un "tsunami". Para mí, al menos, nunca fue lo mismo. Así lo refleja también la Academia, que indica, además, que tsunami debe escribirse en cursiva.
Para aquellos que penséis que con lo que ha pasado en Japón (y en otros lugares antes) esta discusión es algo banal, no tengo más remedio que estar de acuerdo con vosotros. Pero permitidme que esta entrada sirva para que mandemos muchos ánimos a los que allí están, pasándolo mal, en momentos tan duros. Aunque sólo sea para eso. Que no es poco, añado.
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